jueves, septiembre 15, 2005

No se de donde habrá nacido la costumbre de cada vez que alguien va al peluquero dice: “me corte el pelo”. No es que sea una mentira, porque evidentemente en su cabeza hay una menor cantidad de pelo. Pero lo que seguro es una vil falacia es el hecho de asegurar que “el” se cortó el pelo. ¿qué acaso cuando llevamos el auto al mecánico decimos: “me arreglé el auto”? ... la respuesta es no.

Por alguna razón la gente intenta quedarse para sí con el esfuerzo del peluquero. Todos aseguran haberse cortado el pelo, cuando en realidad es obvio, que a menos que ellos mismos hallan tomado las tijeras en sus manos y valientemente eliminaran las sobras de pelo, creando en su cabeza un happening de expresión de personalidad, que el encargado de su nuevo look (en la mayoría de los casos una versión más formal de ellos mismos) fue un peluquero, estilista o coiffer... o como diablos se quieran llamar a ellos mismos por estos días.

Por eso me gustaría afirmar sin miedo al que dirán, que ayer... “fui a hacerme cortar el pelo por un profesional en la materia”, así que déjenme de preguntar con tonito condecendiente "¿Te cortaste el pelo?"... Porque ya se que me quedo como el orto, y cada vez que me lo preguntan me siento un estúpido por haberle pagado a alguien para que lo haga, cuando el resultado podría haber sido el mismo si lo hubiera hecho yo mismo y sin espejo.