miércoles, septiembre 21, 2005

Ochenta, Manual de conducta en medio de transporte masivo

1)Introducción

Este manual nació con el fin de ayudar a una gran cantidad de inadaptados que todavía no conocen los sutiles secretos de como comportarse correctamente en un medio de transporte masivo, en este caso el ómnibus. Como primer concepto hay que tener en cuenta que este manual sólo deberá aplicarse en caso de compartir un viaje con una persona del sexo opuesto. En caso contrario el manual pierde importancia y podemos abandonarnos sobre el asiento para mirar por la ventana sin preocupaciones


2)Determinación del terreno
2.1
El manual debe ser aplicado únicamente en un ómnibus, su utilización en otro medio llevará directamente al fracaso en nuestras relaciones interpersonales.
2.2
Como su nombre lo indica, este manual deberá ser tomado en cuenta, durante el recorrido de dicho importe. Cuanta mayor es la diferencia del importe original, menos son las posibilidades de incurrir en estas reglas de conducta.

3)Consideraciones preliminares
El manual está concebido en forma de checkpoints: hay que pasar por todos los puntos clave, si bien la forma de llegar a ellos es discrecional.
3.1
El espíritu del manual es de carácter orientativo. No se aconseja su aplicación al pie de la letra, si bien en casos de extrema embriaguez animamos a que sea seguido especialmente de cerca. Hay una máxima que rara vez ha fallado: “no pienses mucho, eso nunca ayudo a nadie”


4) El ingreso
Este punto es el más importante, ya que a partir de este corto momento en el cual somos observados, determinará nuestras posibilidades futuras. Recuerden acercarse hasta la maquina expendedora y mientras simulan estar buscando un asiento libre escanean el lugar con el fin de encontrar algún espécimen del sexo opuesto. En este momento es necesario utilizar la formula matemática llamada, la reina tuerta.
Esta formula lleva a la elaboración de puntajes netos y a un orden natural dentro del medio. Por ejemplo diremos que el medio parece estar copado por lo que se asemeja a la vitrina de un local del barrio de 11. En este caso, naturalmente iremos desechando las menos deseables, hasta encontrar a la afortunada que recibirá nuestra adoración durante la duración de nuestro viaje o el suyo. Esta regla se explica por la natural eliminación de las que nos parecen poco merecedoras de nuestro cariño, pero a la vez la búsqueda de la que será receptora de nuestras miradas, aunque esta resulte un mandril con maquillaje.
Básicamente la formula se basa en la acepción de que siempre existe un 6 en todos lados, y que en la facultad se aprueba con 4.

5) la segunda impresión
Al momento de pedir nuestro pasaje hay que hablar con total confianza. Este punto es fundamental, ya que esta será la única palabra que nuestro futuro amor platónico escuchará de nosotros.
5.1
En este caso la palabra setentaycinco, será considerada negativa y el sexo opuesto nos considerara amarretes y por consiguiente un mal partido. No importa si ese es el precio de nuestro viaje, nunca debemos utilizar esa palabra.
5.2
Además deberemos cuidar al máximo nuestro tono, este debe ser masculino pero no demasiado, ya que queremos demostrar que somos hombres de fe, pero que todavía tenemos la docilidad que una mujer ansía.
5.3
Otro punto a considerar es que al momento de hablar, debemos hacerlo de manera clara, ya que un inesperado ¨gargajo¨ o voz aguda, será considerado una debilidad de carácter, más aun… de poco hombre.

6) Buscando lugar.
Con movimientos gráciles y seguros, debemos acercarnos a un lugar en el cual podamos observar a nuestro objetivo. No importa si compartimos el medio con 14 payasos que tocan la guitarra y cantan con ritmo andino sobre algún pueblo del interior o si somos azotados por una tempestad de proporciones bíblicas. Debemos mantener total compostura hasta nuestro asiento. Nuestra manera de caminar dice mucho de nosotros y debemos dar un mensaje claro… “A mi me gustan las mujeres”
6.1
Al buscar asiento deberemos encontrar una ubicación correcta para nuestros planes, ya que sentarse delante de nuestro objetivo, nos dejara a merced de los espejos ubicados sobre la cabeza del conductor, que por alguna razón solo le sirven a el, ya que si intentamos mirar a través de ellos veremos entrepiernas de gente ubicada al fondo o a alguna señora de adelante mirase los dientes en busca de restos de pesto. Podremos ver a todos, pero nunca, nunca, nunca... a ella.

Además, ubicarse en el asiento contiguo o paralelo hará de cualquier intento de acercamiento algo torpe y demasiado obvio. Es por ello que nuestra ubicación debe ser detrás de ella y en un ángulo no mayor a 45º.

7) La adoración
Este punto es muy contradictorio, porque básicamente se trata de observar de la manera más descarada posible al objeto de nuestro afecto. Pero si ella, por alguna razón lo descubre, inmediatamente dejaremos de hacerlo por el tiempo que dure su mirada hacia nosotros. Este dilema, al que hemos dado en llamar el efecto telefónica, es de gran preocupación, porque a pesar de que nuestras intenciones son bastante obvias, nunca obedecemos a nuestros oscuros deseos. Por esta razón es que caemos en elaboradas fantasías, donde inesperadamente y por casualidad, entablamos una conversación de la manera mas natural. Estas situaciones pueden ser tan variadas como que se haya olvidado la cartera, que el boleto se le haya caído o finalmente, la menos común, es en la que ella comience la conversación con insinuaciones de tinte erótico..
En todos estos casos, encontramos que los personajes principales, nosotros mismos, somos increíblemente articulados y que las mujeres responden positivamente a cualquier estupidez que digamos. Estas fantasías también pueden incluir ciertas conversaciones donde nosotros pretendemos ser tipos decentes que no están de levante, sino que nos hemos enamorado, o todo lo contrario donde llevamos un simple viaje de 15 minutos a horas de placer carnal sin el menor esfuerzo.
Una vez llegado a este punto recomendamos no intentar un avance, ya que nuestro inmundo inconsciente va a traicionarnos y trataremos de comenzar una conversación con preguntas tales como: “?venís siempre por acá?”, “No te conozco de algún lado?” , “que loco es todo... no?” y estupideces del estilo.
Además debemos tener en cuenta que esas imágenes son simplemente fantasías y no existe ninguna relación con la realidad. Para dar un ejemplo más claro a aquellos que todavía no reconocen la diferencia, imaginemos que el ómnibus es “matrix”: entonces ustedes serían Neo y las mujeres el agente Smith.